OSKAR NAVARRO

¿Qué ves aquí?


Un cuadro negro.

Nada más.

70 × 50 centímetros de negro.

Y probablemente pienses:

«¿Y esto qué coño es?»

Normal.

Yo también podría haberte pintado un paisaje.

Un retrato bonito.

Para eso me he formado, (como el resto de mis compañeros).

Pero eso no tiene ningún mérito; cualquier persona que se apunte en la academia de su barrio, esa que está en el entresuelo primera, puede hacerlo.

También puede hacerlo la persona que se apunte a los cursos de dibujo y pintura que proliferan por internet.

Pero no.

Esto es otra cosa.

Esto te obliga a mirar dos veces.

Porque cuando cambias de perspectiva…

Aparece.

Un rostro.

Un personaje.

Una historia.

Algo que hace unos segundos no estaba ahí.

O eso creías.

Y aquí está lo interesante.

El cuadro no ha cambiado.

Has cambiado tú.

Ese es el mensaje.

Porque hay cosas que parecen imposibles hasta que las miras desde otro sitio.

Hay oportunidades que parecen inexistentes.

Personas que juzgamos demasiado pronto.

Problemas que parecen enormes.

Y caminos que descartamos porque solo hemos sido capaces de mirar desde el mismo ángulo.

Que no lo veas no significa que no exista.

Quizá solo necesitas cambiar de perspectiva.

Estos cuadros los pinto yo, uno a uno.

Son piezas originales de 70 × 50 cm.

Parecen un lienzo completamente negro.

Pero cuando te colocas en el punto adecuado…

aparece la información.

No es solamente un cuadro para colgar en una pared.

Es una conversación.

Una sorpresa.

Una epifanía.

Y, sobre todo, un recordatorio:

A veces no necesitas cambiar lo que tienes.
Necesitas cambiar la forma de mirar.

Puede ser buena idea tener una de estas piezas colgadas donde las puedas observar repetidas veces.

Ya sabes…

No hay nada más efectivo que el poder de la repetición.

Dejame tu email en el pie de página y te enviaré los retratos que tengo disponibles.

Es aquí

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